La mejor forma de vivir en una
sociedad, es que cada quien actúe como se supone que deba actuar. Es decir, si Ud.
es digamos, una costurera, lo que se espera de Ud. es que actúe como una
costurera. La costura es un complicado oficio
que requiere altos niveles tanto de exactitud como de sensibilidad. Es por esto
que lo que se espera de alguien que se dedique a ello es que se trate de una
persona sutil, detallista, cuidadosa, que sea una obstinada defensora de su
ideario artístico-funcional. Si Ud. es una costurera, lo que se supone es que
Ud. en su cotidianeidad hable como una costurera, camine como una costurera,
diga buenos días y tome el café como una costurera; en definitiva, que se
comporte como lo que es, como una costurera.
Así mismo debe ser, si se diese
que Ud. por el contrario, formase parte de una fuerza de seguridad del estado,
en cuyo caso, se supone que tendría el deber de actuar como tal. Es decir, si
Ud. fuese una fuerza de seguridad del estado, se supone que Ud. se deba manejar
día a día con una significativa hostilidad hacia el mundo. Que se dirija y
responda con la superioridad con la que se siente con respecto a los demás. Es
decir, si Ud. es una fuerza de seguridad del estado, en cada acción que Ud.
ejerza, debe de quedar constatado, sin lugar a dudas, el desprecio que se
supone que deba sentir por todo ser humano que no forme parte de la fuerza de
seguridad del estado.
Yo sin ir muy lejos, no me
atrevería a preguntarle a una funcionaria de las fuerzas de seguridad del
estado, qué efecto tiene en ella la luminosidad en la obra de Reverón cuando la
contempla; porque si yo me atreviese a hacerlo, esta funcionaria se tendría que
ver en la obligación de molerme a golpes y disfrutar de la tunda que me iba a tener
que propinar hasta dejarme convaleciendo porque estaría actuando como se supone
que tiene que actuar, aunque ese comportamiento estuviese al margen de la ley.
Ahora bien, si yo llevase por ejemplo,
mi caso hipotético al poder judicial lo que se supone es que éste, en su
función de órgano administrador de la justicia, proceda como tal. Es decir, que
con objetividad, ecuanimidad y sensatez, sepa entender lo sucedido; defina
quién es la víctima y quién el victimario y aplique una justa medida al que lo merezca.
Sería un verdadero despropósito que el sistema jurídico no actuase como se
supone que deba hacerlo, porque eso podría acarrear muy grandes sin sentidos como
que salga yo del juicio, siendo la culpable de haber sido violentada y encima,
tenga que cumplir condena por ello.
En una sociedad, al menos estadísticamente,
siempre hay una gente que se supone que tiene actuar fuera de la ley, y para eso
está la ley, para amparar al afectado y sentenciar, con justicia, al transgresor.
El nivel de distorsión de una sociedad no se mide en la cantidad de personas
que transgreden la ley, si no en la calidad de los organismos que la apliquen, porque si estamos hablando de una sociedad plagada de organismos e
instituciones que no actúan como se supone que deban actuar, entonces de
verdad, esa sociedad es un completo sin sentido y así no hay quien viva en
ella.
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